
El Núcleo de la Vida · Sección 2 · Capítulo 10
Dar la bienvenida

Cuando Dios está vivo en nuestro corazón y nuestra mente, buscamos continuamente su presencia. Juan expresa esta verdad de una manera particular en el primer capítulo de su Evangelio. Primero habla de la Vida que entró en el mundo (Juan 1:4) y después identifica esa Vida y Luz como Jesucristo (Juan 1:14).
Los versículos anteriores son muy significativos: «Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios» (Juan 1:12-13). Quienes reciben a Cristo son aquellos a quienes Dios concede vida nueva: nacen de Dios por medio de su Espíritu.
Ellos son quienes lo reciben y le dan la bienvenida. La palabra griega utilizada describe también a un anfitrión que sale al encuentro de una persona y la acoge en su hogar.
¡Qué diferencia existe entre quien recibe con alegría a su huésped y quien ni siquiera reconoce su presencia! Dios no es una energía o fuerza que simplemente nos rodea. Él es una Persona. Lo acogemos conscientemente, procuramos agradarlo y le damos el lugar de honor en nuestra vida. Una vida cristiana firme cultiva una relación continua con el Señor por medio del Espíritu.

La conciencia de la presencia de Dios debe ir seguida de un corazón que lo acoge y lo busca. La expresión «buscar al Señor» aparece muchas veces en las Escrituras, aunque puede parecernos intangible. He meditado en ella con frecuencia, tratando de comprender su significado y todas sus implicaciones.
Cuando una persona busca a Dios, no solo reconoce su existencia, sino que desea conocerlo y agradarlo. La búsqueda expresa nuestro anhelo de conocer al Señor y su voluntad. Queremos aprender sus caminos, acercarnos a Él y participar en lo que hace.
Un buen anfitrión hace que su huésped se sienta en casa y lo incorpora a la vida del hogar mientras permanece allí. Para el creyente, la relación personal con Dios nunca termina. Después de que Jesucristo entra en su corazón, aprende progresivamente qué significa honrar a este Invitado especial que habita en él.
Lecciones
El creyente no solo recibe a Jesús al comienzo de su vida cristiana, en la salvación; durante toda su vida procura profundizar la conciencia de Cristo, quien ahora vive en él.
La fe surge de la nueva naturaleza que Dios nos concede. Una fe creciente expresa nuestro reconocimiento consciente y nuestra acogida de la presencia y la obra de Dios.
Memorizar y Meditar
Hebreos 11:6
Juan 1:12-13
Asignación
Recuerde el momento en que Dios abrió por primera vez su corazón para responderle. Reflexione en Juan 1:12-13 y en la manera en que usted recibió entonces al Señor.
Busque en la Biblia la expresión «buscar al Señor». Anote dos o tres observaciones acerca de los pasajes en los que aparece.
Piense en la semana pasada. ¿De qué maneras buscó al Señor? ¿Qué importancia tuvo esa búsqueda para usted?
¿Muy poca, alguna o mucha? Explique.