Génesis — Abraham, fe y crecimiento espiritual

Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham

¿Qué significa “hebreo”? — Génesis 14:11–13

Paul J. Bucknell

Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16

Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio

Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente

Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones

Génesis 14:11–13 llama a Abram “el hebreo”. Es la primera aparición de este término en la Biblia y aporta una perspectiva teológica interesante.

“Tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra y todos sus alimentos, y se fueron. También tomaron a Lot, sobrino de Abram, y sus posesiones, pues él vivía en Sodoma, y se marcharon. Entonces un fugitivo vino y dio aviso a Abram el hebreo. Abram habitaba junto a las encinas de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, y estos eran aliados de Abram” (Gén 14:11–13, traducción propia).

Antes de continuar, conviene detenernos en la palabra hebreo. El término puede asociarse con la idea de alguien que viene “de más allá” o “del otro lado”: un extranjero, un peregrino que está de paso.

Muchos estudiosos también relacionan el término con Heber, uno de los antepasados de Abram. De este modo, el relato conecta a Abram con la línea de Sem y con las promesas que Dios estaba desarrollando a través de esa descendencia (Gén 10:21; 11:14–26).

Curiosamente, este término no siempre fue la forma principal en que el pueblo se describía a sí mismo; con frecuencia aparece en boca de quienes lo miraban desde fuera. Aquí ayuda a recordarnos la condición de Abram: para el mundo era un extranjero, alguien que no pertenecía plenamente al lugar. Desde la perspectiva de Dios, sin embargo, era un hombre escogido y precioso a través de quien Dios estaba obrando de manera especial.

El paralelo con el pueblo de Dios permanece. Los creyentes en Cristo somos herederos de la fe de Abraham. Pedro llama a los cristianos “expatriados” o peregrinos dispersos (1 Pe 1:1). Vivimos en este mundo, pero reconocemos que nuestra residencia definitiva está en la patria que Dios ha prometido.

Aplicación

Nota sobre las citas bíblicas: las referencias se comparan con la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Para conservar la continuidad con el estudio inglés original, algunas citas extensas se presentan aquí en traducción propia al español.

(Traducido del original en inglés)