Génesis — Abraham, fe y crecimiento espiritual

Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham

C. Desvío en el método — Génesis 16–17

Paul J. Bucknell

Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16

Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio

Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente

Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones

A veces el problema no está en la meta, sino en la manera de alcanzarla. Abraham y Sara querían ver cumplida la promesa de Dios, pero intentaron hacerla realidad por un medio que Él no había indicado.

1. La dificultad

“Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia que se llamaba Agar” (Gén 16:1, traducción propia).

Cada crisis de la vida presenta también una tentación. Abram llevaba muchos años casado y no tenía hijos. A la frustración personal se sumaba el estigma social que la infertilidad tenía en muchas sociedades antiguas.

El problema era aún mayor por las promesas repetidas de Dios. El SEÑOR había dicho: “A tu descendencia daré esta tierra” (Gén 12:7) y había prometido hacer su descendencia tan numerosa como el polvo de la tierra (cf. Gén 13). Tener la tierra pero no tener heredero convertía la promesa en una prueba intensa de fe.

Sarai reconoció algo que muchos olvidan: “El SEÑOR me ha impedido tener hijos” (Gén 16:2, traducción propia). Ella entendía que Dios era soberano sobre su fertilidad. Pero precisamente allí surgió la contradicción: si creía esto, ¿por qué entregar a Agar a Abram como medio para obtener un hijo?

Podemos sentir las dudas y frustraciones del capítulo. La promesa de una gran nación parecía casi burlarse de Abram, cuyo nombre mismo estaba relacionado con la idea de padre. Génesis 15 permite sentir aún más su perplejidad:

“Abram dijo: ‘Señor DIOS, ¿qué me darás, siendo que sigo sin hijo y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco?’ Y Abram añadió: ‘Mira, no me has dado descendencia; uno nacido en mi casa será mi heredero’” (Gén 15:2–3, traducción propia).

Abram sí creyó a Dios (Gén 15:6), pero Dios estaba desarrollando y probando profundamente esa fe. La verdadera perseverancia no consiste en esperar hasta casi el final, sino en esperar hasta que llegue el tiempo completo de Dios.

2. El desvío

Documentos antiguos muestran que en aquella región existía la costumbre de que, cuando una esposa era estéril, el esposo engendrara un hijo con una esclava de la esposa. El niño podía ser recibido legalmente como hijo de la esposa. Génesis 16:3–4 describe cómo Abram y Sarai siguieron esa práctica.

“Después de haber vivido Abram diez años en la tierra de Canaán, Sarai mujer de Abram tomó a Agar la egipcia, su sierva, y la dio por mujer a Abram su marido. Él se llegó a Agar, y ella concibió; y cuando vio que había concebido, miró con desprecio a su señora” (Gén 16:3–4, traducción propia).

No parece que actuaran por un impulso momentáneo. Habían esperado muchos años. Precisamente por eso el tiempo puso a prueba su fe. Con el paso de los años aparece la pregunta: “¿Realmente quiso decir Dios eso? ¿Quizá entendí mal?”

Reflexiones

3. Las consecuencias

La autosuficiencia es uno de nuestros mayores problemas, especialmente en sociedades prósperas y materialistas. Encontramos muchas maneras de intentar “ayudar” a Dios. Nos enorgullecemos de lo que podemos hacer con nuestros propios recursos. Pero toda imitación humana de la obra de Dios resulta inferior a lo mejor que Dios quiere hacer.

Como un árbol frutal que florece bien pero luego enferma y pierde su fruto, un problema no tratado puede empeorar hasta que, por la gracia de Dios, enfrentamos el pecado. Cuando no hacemos las cosas en el tiempo y de la manera de Dios, aparecen consecuencias. El estudio señala cuatro:

El estudio original conecta también este episodio con conflictos posteriores entre los descendientes de Ismael e Isaac. Señala que, después del cautiverio, Nehemías enfrentó hostilidad de “Gesem el árabe” (Neh 2:19) y que, después de que las Naciones Unidas reconocieran el establecimiento del Estado de Israel en 1948, el Medio Oriente siguió marcado por fuertes hostilidades. El autor usa este trasfondo como una ilustración de las consecuencias duraderas de decisiones humanas. Al mismo tiempo insiste en que no debemos rechazar a ninguno de los dos pueblos: ambos necesitan escuchar el evangelio y ambos están llamados a rendirse a Jesucristo.

Un principio espiritual importante

Hay dos grandes obstáculos. El primero aparece al entrar en la vida cristiana: nadie puede ser aceptado por Dios sobre la base de sus propias obras. Somos pecadores y necesitamos confiar en Cristo para llegar a ser hijos de Dios.

El segundo obstáculo es más difícil de detectar. Una persona puede comenzar por la fe y luego intentar vivir por la carne, es decir, apoyándose en sus propias obras y recursos. Pablo lo resume en Colosenses 2:5–7:

“Aunque estoy ausente en el cuerpo, en espíritu estoy con ustedes, gozándome al ver su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo. Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, anden en Él, arraigados y sobreedificados en Él, confirmados en la fe como fueron enseñados, y abundando en gratitud” (Col 2:5–7, traducción propia).

Cuanto más claramente distinguimos entre estos dos caminos y nos alineamos con el camino de la fe, menos confusión sufrimos. La batalla no desaparece, pero sabemos de qué lado queremos vivir.

4. La solución de Dios

Dios quiere que soportemos la prueba y resistamos la tentación. El episodio de Abraham, Sarai, Agar e Ismael permite comparar los métodos del mundo con los principios de Dios.

La forma del mundoEl principio de Dios
“Parece la mejor opción.” Sarai propuso una manera culturalmente aceptada de producir un hijo.La manera de Dios no necesita copiar las soluciones del mundo. Lo que se hace en la carne termina mostrando sus límites; la obra de Dios, hecha a Su manera, depende de Su provisión.
“Es urgente.” Después de diez años, Abram quiso apresurar el cumplimiento.Dios no actúa con prisa. Intentar acelerar Sus planes puede terminar alargando el proceso. Ismael nació cuando Abram tenía 86 años; Isaac cuando tenía 100.
Autosuficiencia. La costumbre legal permitía usar a la sierva para obtener un heredero.Dios a menudo da tareas que superan lo que podemos hacer con nuestros propios recursos. Isaac sería un hijo milagroso.
Orgullo. Abraham y Sarai pudieron pensar que estaban ayudando a Dios.La manera de Dios exalta a Dios. La manera humana tiende a exaltar nuestros talentos, dinero, reputación y capacidad.
Relativismo. Se quebrantaron principios matrimoniales aunque la práctica fuera aceptada culturalmente.Los caminos de Dios siempre concuerdan con Su Palabra. La presión cultural nunca convierte en correcto lo que contradice los principios de Dios.
Vivir por los sentidos. Abram veía su edad, la esterilidad y las circunstancias.Los caminos de Dios se recorren por fe. Dios puede obrar de maneras creativas y sorprendentes, siempre dentro de la verdad de Su Palabra.

En resumen, la decisión de Abraham y Sara fue un grave error con consecuencias duraderas. Si hubieran esperado un poco más, habrían visto la promesa de Dios cumplirse a Su manera. Abraham no puede volver atrás para evitar el desvío, pero nosotros sí podemos aprender de él.

¿Permaneceremos en el camino de Dios? Decidamos hacerlo. Los desvíos producen grandes enredos que Dios, en Su gracia, puede redimir, pero siempre con un costo.

Nota sobre las citas bíblicas: las referencias se comparan con la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Para conservar la continuidad con el estudio inglés original, algunas citas extensas se presentan aquí en traducción propia al español.

(Traducido del original en inglés)